Cada vez que tomes conciencia de que tu vida es un regalo, agradece. Encuentra la disposición natural que posees para dar de lo que rebasa de tu abundancia y de tu prosperidad. Busca maneras de honrar tu relación con Dios.
Reconoce que Dios es la fuente de tu riqueza, de tu abundancia, de tu prosperidad y de tus tesoros.
John Morton
