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enero 15, 2012

EL CABALLO DE TROYA. Los Secretos del Cambio. Por Ari Shemoth.


Publicado por Ari Shemoth
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¿Quién eres realmente?
¿Eres alguna imagen o pensamiento que aparece en tu mente?
¿Eres alguna sensación o reacción que aparece en tu cuerpo?
¿Eres alguna emoción que se asienta y controla tu voluntad?
¿Eres alguna cosa que se dice o piensan de ti?
¿Eres alguna posesión o logro que te brinda satisfacción y seguridad?
¿Eres alguna situación, o dependes de donde estas?

Estas son algunas de las muchas identificaciones que podemos asumir para sentirnos bien. Son trucos de la mente para mantenerte cautiva(o) por medio de la necesidad de una identidad… "Yo debo ser alguien"... ello constituye la motivación y finalidad de muchas de nuestras acciones.

Nuestro objetivo se reduce a identificarnos con algo, pasar a formar parte de un objeto que por sí mismo es algo temporal y perecedero… nos decimos… soy lo que tengo, mis posesiones, mis conquistas, mis reconocimientos, mis logros y toda la aprobación recibida.

¿Ahora te pregunto?… “¿Eres el objeto, o la percepción del objeto”?... El objeto puede adquirir muchas formas y matices que van y vienen… La percepción de esos contenidos mentales puede revelarnos la presencia de un testigo que posee un carácter trascendente y permanente.

La comprensión errada de uno mismo dentro del campo de la percepción nos lleva a identificarnos con roles que necesitamos conquistar, validar y defender… Son muchos los esfuerzos que se traducen en continuas luchas, en tensión y frustración cuando no se alcanzan.

Cuando surja un pensamiento de "yo soy" , trata de observar como se recrea una agitación en tu ser ante la posibilidad de que no se pueda concretar... pon tu atención en la ansiedad por querer demostrar y autoafirmar.

Reposar en la paz de tu verdadera naturaleza te brindará alegría por estar y ser dentro del presente, sin la necesidad de depender de alguna forma, de ningún objeto o identidad.

Siente el alivio de soltar la necesidad compulsiva por definirte a ti misma(o). Veras que ello suele convertirse en una carga muy pesada dentro de tu vida.

“Tú eres la percepción y la percepción es conciencia”… Deja tus autodefiniciones suspendidas por un momento y observa lo que queda... siente ese espacio intemporal y pleno del ser.

Reconoce como toda identificación (yo soy), ya sea que le consideres egoísta o amorosa, tan solo recrea un ciclo de autoafirmaciones que trata de identificarte con el mundo de las formas (el ego), negando así la presencia del testigo (tu consciencia)... Cuando estés dispuesta(o) a soltar tus contenidos mentales asociados a una identificación (sin importar la que sea)… comprenderás la magia del sentirte presente y liberada(o) de toda asociación y su necesidad compulsiva por demostrar… descubrirás que tú eres la conciencia... un estado del ser soberano que no depende de ninguna definición (juicio de valor), ya sea impuesta por otros o adquirida libremente.

La búsqueda de ti misma(o) a través de la mente es una trampa que te venderá la idea de tener una identidad… Te justificaras en esta búsqueda de muchas formas, sin embargo todo ello son implantes de tu propia mente para validarse dentro del campo material o espiritual… Si te dices… Yo soy la luz o yo soy el amor, para la mente no existe diferencia entre el decir… Yo soy lo que tengo, o yo soy lo que hago… En ambos casos, al repetirte estos pensamiento durante todo un día, ello no te exentara de ser sorprendido por una reactividad emocional… ¿Qué pasará cuando pierdas la calma ante una provocación?... En el primer caso, donde te dices yo soy amor... te sentirás mal, te enojaras contigo misma(o) y te desaprobarás… En el segundo caso, donde te dices yo soy lo que tengo... te sentirás atacado y con el derecho de defender tu territorio.

- Te justificas, acusas al otro, atacas, te defiendes, pero no eres tú. Es una pauta reactiva, es la mente en su modalidad habitual de supervivencia… Eckhart Tolle -

La mente ha usado tus afirmaciones (pensamientos) para mantenerte cautiva(o)… es decir, dependiente de una necesidad de identidad la cual siempre esconderá la presencia de un troyano (un virus mental)

La mente nunca te dirá… Ya eres, ya estas, ya perteneces, relájate, y disfruta tu día… Ella siempre te venderá la necesidad de ser algo, y con esto abrirás las puertas a toda clase de sufrimientos y de frustración.

¿Qué pasaría si tus intentos por ser luz y amor quedaran truncados en el camino?... ¿Podrías ser luz sin la necesidad de conquistar esta idea, sin tener que sumarte puntos cada día?… ¿Podrías soltar esta afirmación, esta necesidad de querer ser y demostrarte a ti mismo y a los demás? … ¿Podrías vivir en este momento con paz, relajación, con satisfacción y agradecimiento?

Durante mucho tiempo hemos usado la mente para crear, ella depende de validaciones externas que nos mueven desde la carencia, nos impulsan desde la necesidad… La energía del corazón actúa de forma diferente, ella nos motiva desde el contenido interno, desde el agradecimiento, quien permanece dentro de este estado no suele pedir, no busca, no se enreda con cuestionamientos de una identidad, no tiene la necesidad de afirmarse con un yo soy... goza de una mayor libertad interior, existe una ausencia de luchas, se percibe la paz… quien agradece, incluso no tiene la necesidad de contar con una religión o estereotipo tradicional de un dios… Su vida, su actuar, su pensar, son una continua afirmación y manifestación intuitiva del amor que le mantiene en sincronía con la magia y el poder de la vida y la divinidad... El agradece desde la experiencia propia y la de todos, si ve una pareja de enamorados, la bendice, se siente parte de ello, de tal forma que atrae eso a su vida también, el universo le responde sin necesidad de pedirlo. Su actitud constituye una afirmación que nace de la experiencia interna.

El libro de “Conversaciones con Dios” nos dice lo siguiente con respecto al pedir y agradecer:
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El libro de “Conversaciones con Dios” nos dice lo siguiente con respecto al pedir y agradecer:

- Dios no se revela a Sí mismo por, o a través de, la observación externa, sino de la experiencia interna. Y cuando la experiencia interna ha revelado al propio Dios, la observación externa resulta innecesaria. Y cuando la observación externa es necesaria, entonces no resulta posible la experiencia interna.

Así pues, si se pide la revelación, entonces no puede darse, puesto que el acto de pedir constituye una afirmación de que aquélla falta, de que no se está revelando nada de Dios. Esta afirmación produce la experiencia, ya que vuestro pensamiento sobre algo escreador y vuestra palabra es productora, y vuestro pensamiento y vuestra palabra juntos resultan magníficamente eficaces en tanto dan origen a vuestra realidad. Por lo tanto, experimentaréis que Dios no se ha revelado, ya que, si lo hubiera hecho no se lo pediríais.

¿Significa eso que no puedo pedir nada que desee? ¿Me estás diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de nosotros?

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y el decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.
Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí... en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Yo habré contestado incluso antes de que me la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.

La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la cual manipular a Dios; unmecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís «Gracias, Dios Mío, por esto y lo otro», y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.
Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad - (fin de la transcripción)


Mírate entonces… y siéntete… obsérvate… y aprecia lo tensa(o) que puedas estar…. ¿Cuántas preocupaciones alberga tu ser?… Cuanta ansiedad tienes por llegar alguna parte, sin darte tiempo para disfrutar, para estar dentro de cada día, de cada momento, de cada ocupación… date cuenta cómo tus contenidos mentales te manipulan e impiden conectar con el presente, en donde se encuentra tu consciencia, tu reino y el hogar.

Reflexiona, ve como siempre existe algo en tu vida que te impide estar en paz y satisfecha(o) contigo, algo que supones debes de controlar, cambiar, barrer o eliminar para poderte sentir digno de cierto orden espiritual.

¿Cuántas veces experimentaste la reconciliación profunda en tu ser?… ¿Sentiste como en ese momento te abrazaba el amor?... ¿Percibiste como al vaciar tu mente experimentabas el amor, esa presencia que no sabias como explicar, pero que te envolvía de forma real? … ¿Acaso tuviste que comprar un boleto para el tren de la ascensión, o tuviste que dejar tu cuerpo para viajar a otra dimensión?… noooooooooo

La mente siempre tratara de mantenerte cautiva(o)… Le ayudas en el momento que le compras la necesidad por ser alguien más… ¿Lo puedes ver?.. Te han engañado toda tu vida… No existe diferencia entre ser algo que valoras como positivo o negativo, en ambos casos sigues dentro de la mente, tu compulsión te abstrae del presente y vives de promesas de salvación y un futuro mejor… o quizás eres de las (los) que viven con culpas y frustración por su pasado insatisfactorio…

Un día, cuanto te sentiste abandonada(o) vino un rey a ofrecerte un regalo, a brindarte seguridad, poder y satisfacción. Tu le abriste las puertas y se introdujo un hermoso caballo deslumbrante, majestuoso y seductor como símbolo de su pacto… pensaste en ese momento que ya lo tenias todo y comenzaste a celebrar, embriagada(o) por su vino caíste en un profundo sueño, entonces este rey comenzó a tomar todo lo que te pertenecía y en su esclava(o) te convirtió… Nunca te diste cuenta que el regalo más grande yacía en tu interior… Este rey sabedor de tus tesoros, te sedujo con regalos vistosos mientras se quedaba con lo mas precioso de ti.

Ari Shemoth